Un hogar convertido en refugio: Buscaban a un familiar y terminaron acogiendo a más de 20 afectados por el terremoto
Una familia de Naguanagua en Valencia, Venezuela, salió hacia Morón con la intención de buscar a un pariente afectado por los terremotos del 24 de junio, pero al encontrarse con la magnitud de la emergencia terminó abriendo las puertas de su
casa a decenas de personas que habían quedado en riesgo tras el deterioro de sus viviendas.De acuerdo con El Carabobeño, más de 30 personas afectadas por los terremotos que golpearon al municipio Juan José Mora permanecen refugiadas en viviendas de familiares en Naguanagua y Los Guayos, mientras esperan apoyo para enfrentar las pérdidas sufridas por el colapso y deterioro de sus hogares en el sector El Jabillo I de Morón. La situación se mantiene especialmente delicada porque muchas familias quedaron expuestas a daños estructurales, réplicas y la falta de condiciones seguras para permanecer en sus casas.
La historia también fue difundida en redes sociales, donde se destacó que una familia de Naguanagua fue a buscar a un afectado en Juan José Mora y terminó hospedando a 24 personas. En la publicación, el joven relató: “Fui en busca de un primo que mis papás criaron de pequeño… cuando llegamos a Morón vimos la situación…”, una frase que resume el impacto de encontrarse de frente con una emergencia mucho mayor de lo que esperaban.
Arquitectura
María Virginia Buye Hernández, familiar de los damnificados y residente de Naguanagua, contó que al principio no conocían la gravedad del caso, porque sus parientes les decían que estaban bien y que se mantenían fuera de las viviendas por precaución. “Mi mamá y yo no sabíamos cómo estaban en realidad, porque nos decían que estaban bien, que estaban afuera de las casas esperando que pasara la emergencia. Hasta que el viernes, como a las 10 de la noche, mi sobrino le escribió a mi hermano pidiéndole auxilio porque las casas se estaban hundiendo”, relató.
Esa misma noche intentaron movilizarse hacia Morón, pero las condiciones de la vía y la falta de visibilidad lo impidieron. “No pudimos bajar porque no había luz ni visibilidad en la vía. A las cinco de la mañana del sábado nos fuimos y cuando llegamos nos encontramos con una bomba de tiempo. En cualquier momento las casas se les iban a venir encima”, recordó Buye Hernández, al describir el peligro que enfrentaban sus familiares.
Según explicó, al menos 15 viviendas resultaron afectadas por los terremotos y las posteriores réplicas. La alcaldesa de Juan José Mora, Emily Riera, confirmó el 30 de junio que 65% de la población del municipio resultó afectada por los terremotos registrados el 24 de junio, una emergencia que dejó más de 590 viviendas con pérdida total, nueve fallecidos y miles de personas impactadas por daños en sus hogares, servicios públicos e infraestructura.
Cristianismo
La situación empeoró con nuevas réplicas mientras algunos familiares se encontraban en la zona. “Estando ahí el sábado hubo una réplica y tres casas se desplomaron. Yo lo vi”, afirmó Buye Hernández. También advirtió que el terreno quedó gravemente fracturado: “El piso está fracturado y por ahí salió agua de la playa. La carretera se abrió en dos. Eso es una bomba de tiempo”.
En medio de ese panorama, la respuesta familiar fue inmediata. Actualmente, 25 integrantes de la familia permanecen en la Vivienda Rural de Bárbula, en Naguanagua. Entre ellos hay seis adolescentes de entre 15 y 17 años, cinco niños de dos a 10 años y 14 adultos, incluidos varios abuelos con condiciones de salud delicadas. Buye Hernández también relató que una niña de 10 años, recién operada de tres hernias, fue trasladada para garantizar su atención médica: “Su mamá me la entregó porque sabía que allá no iba a recibir la asistencia que necesita. Ella se quedó en Morón mientras nosotros trajimos a la niña”.
Otro grupo familiar se encuentra refugiado en el sector El Roble de Los Guayos, en una vivienda de una prima que reside en el extranjero. Allí permanecen tres niños de 5, 3 y 11 años, una mujer embarazada de ocho meses, un tío de 64 años y una tía de 56 años que están a cargo del cuidado de los menores.
Geología

