YouTubers cristianos acusados e investigados por blasfemia al decir que “el islam no es paz” en redes

Dos youtubers cristianos alemanes, Niko y Tino, dueños del canal Eternal Life, se encuentran bajo investigación oficial. Su labor habitual consiste en salir a las calles para hablar de la Biblia y del evangelio con las personas. Ahora, un video publicado en 2024 los ha puesto en el centro de una acusación por blasfemia.En el video, Niko y Tino afirmaron con claridad: “El odio a los judíos, la creencia de que los judíos deben ser asesinados, es un espíritu demoníaco y no proviene de Dios”. Además, señalaron que el islam solo trae “nada más que odio, poder y asesinato”. Estas declaraciones forman el centro de la controversia que ahora enfrentan.

El video también denunció que, tras los hechos de octubre de 2023, el antisemitismo volvió a estar “oficialmente permitido” en Alemania. Los youtubers condenaron las celebraciones inmediatas y las continuas protestas con retórica antisemita que se han visto en el país. El gobierno alemán mismo ha reprendido este tipo de manifestaciones.

En febrero de 2025, la fiscalía pública de Hamburgo abrió una investigación formal contra Niko, y hasta ahora se ha hecho viral el caso. La acusación se basa en el artículo 166 del Código Penal alemán, que castiga con hasta tres años de prisión o multa a quien “insulte públicamente las convicciones religiosas o ideológicas de otros de manera que pueda perturbar la paz pública”.

Hasta el momento no se han dado a conocer respuestas directas de los youtubers ante la investigación. Su canal, que se enfoca en compartir el evangelio, ahora se ve afectado por este proceso legal iniciado a partir del contenido del video eliminado.

Este caso nos recuerda que proclamar la verdad bíblica puede generar oposición fuerte, incluso cuando se denuncia el mal que atenta contra el pueblo de Dios.

Niko y Tino, a través de su canal Eternal Life, han buscado siempre llevar el mensaje de Cristo a las calles. Ahora, esa misma pasión los coloca bajo escrutinio, recordándonos que la fidelidad a la verdad bíblica siempre tendrá un costo, pero también una recompensa eterna (Mateo 5:11-12).