Mujer desiste de lanzarse de un puente tras escuchar a cristianos alabando a Dios
En la ciudad de São Paulo, una joven llamada Letícia se detuvo en medio de su profundo dolor al escuchar un grupo de cristianos que alababa a Dios en la Plaza de la Libertad. Lo que parecía un encuentro casual se convirtió en un momento de esperanza y rescate.“Hicimos un acto profético contra el suicidio. Oramos y declaramos vida”, contó Allan en un video publicado en Instagram. Después de la intercesión regresaron a la plaza para continuar predicando el Evangelio y ofreciendo oración a quienes pasaban.
Letícia pasó por el lugar y fue atraída por la adoración. Se detuvo a escuchar. La evangelista Amanda se acercó a ella, conversó y le habló del amor de Cristo. Entonces la joven abrió su corazón.
Ella reveló que ese mismo día planeaba quitarse la vida en el mismo puente donde los cristianos habían orado. “Yo estaba yendo a suicidarme hoy”, dijo. Aquel día debía ser su boda, pero su novio había fallecido y el sueño se convirtió en luto.
Ella había dejado el vestido de novia sobre la cama y una carta de despedida para su familia. Salió de casa decidida a acabar con su vida. Sin embargo, en el camino encontró a quienes proclamaban vida en Cristo.
Los evangelistas la acogieron, oraron por ella y la acompañaron. “Dios usó a cada uno de nosotros en ese momento. Y para la gloria del Señor, Letícia desistió de lo que iba a hacer. En el camino de la muerte, ella encontró la vida”, testificó Allan.
Este testimonio nos recuerda que Dios puede intervenir de forma soberana en los momentos más oscuros. Cuando su pueblo ora y proclama su Palabra, Él abre caminos de esperanza donde parecía no haber salida. La oración de los creyentes tiene poder para cambiar destinos.
La Biblia lo afirma con claridad en Salmos 34:18: “Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espíritu”. En medio del dolor más grande, el Señor ve, escucha y restaura a quienes claman a Él.
Sigamos orando y proclamando vida en los lugares donde más se necesita porque Dios sigue rescatando vidas y transformando el luto en testimonio vivo de su amor.

