Pareja sobrevive al impacto de un rayo tras dejar a sus hijos en la iglesia: “Dios estuvo con nosotros”

Aaron Walenga, de 48 años, y su esposa Clare, de 43, estuvieron literalmente entre la vida y la muerte después de que un rayo los alcanzara mientras caminaban por el West Orange Trail, en Winter Garden, Florida. El hecho ocurrió la noche del 2 de septiembre, poco después de que dejaran a sus tres hijos en una reunión juvenil de la iglesia. El impacto dejó a Clare inconsciente y sin respirar, mientras Aaron quedó desorientado y prácticamente incapaz de mover su cuerpo. “No podía moverme como quería”, relató posteriormente. Aunque estaba sufriendo “el peor dolor de mi vida”, su preocupación inmediata era alcanzar a su esposa, que permanecía tendida en el suelo.

Cuatro personas que se encontraban cerca regresaron al lugar después de observar chispas en una cerca y comprendieron que algo grave había ocurrido. Llamaron al 911 y comenzaron maniobras de reanimación cardiopulmonar sobre Clare. Testigos aseguraron que había dejado de respirar y que permaneció en esa condición durante aproximadamente tres o cuatro minutos antes de ser auxiliada.

Los esposos fueron trasladados al Orlando Regional Medical Center en condición crítica. Aaron sufrió fracturas alrededor de los ojos, nariz rota, dientes dañados, heridas en el rostro y quemaduras en manos y muñecas. Clare sufrió una conmoción cerebral, pérdida temporal de memoria y, según contó posteriormente, ambos presentaron hemorragias cerebrales mientras ella también sufrió daño cardíaco.

Pero el cuadro comenzó a cambiar rápidamente. Clare aseguró que los estudios de seguimiento realizados dos días después ya no mostraban daño por las hemorragias cerebrales y que su problema cardíaco había desaparecido; también recuperó la memoria. Para ella, haber salido viva de aquello tenía una explicación profundamente espiritual: “Dios no ha terminado conmigo todavía”.

La pareja también señaló como decisiva la presencia de los desconocidos que regresaron para ayudarlos. El presidente de Foundation Academy, donde ambos trabajan y estudian sus hijos, calificó como extraordinario que aquellas personas estuvieran precisamente allí y actuaran cuando Clare necesitaba RCP. Al conocer que retirarían el tubo respiratorio de Clare, expresó: “Y eso es un milagro”.

Durante la recuperación, su iglesia, vecinos, compañeros y comunidad se movilizaron alrededor de la  familia. Su pastor ayudó a llevar a sus hijos a casa aquella noche, mientras otras personas atendieron necesidades cotidianas de los Walenga. Para Aaron, aquello mostró que la Iglesia no se limita a cuatro paredes: se hace visible cuando creyentes cargan el peso de quienes atraviesan la angustia.

Escapadas Pareja

Lejos de quedar consumidos por la pregunta de por qué les ocurrió, los esposos afirman que su fe se fortaleció. “Nunca preguntamos: ‘¿Por qué yo?’”, declaró Aaron. Clare también aseguró que, durante los primeros días de recuperación, podía “sentir constantemente la presencia del Señor en mi vida”. Aaron resumió lo vivido afirmando que “Dios estuvo con nosotros en todo momento” y que “hay un propósito detrás de esta experiencia”.