Budista devota se convierte a Cristo tras sobrevivir a un impacto de rayo: “Me dió una segunda oportunidad”
Una joven criada en una familia budista devota vivió un milagro que cambió su vida para siempre. Alice Tran fue alcanzada por un rayo durante unas vacaciones y, tras una difícil recuperación, encontró en Cristo la paz que nunca había experimentado.Un rayo los alcanzó. “Ellos vieron algo brillante, se desmayaron y luego volvieron. Me vieron boca abajo en el agua, nadaron hasta mí, me sacaron y se dieron cuenta de que había sufrido un paro cardíaco”, relató Alice en entrevista a CBN News.
La joven permaneció tres días en coma y un mes hospitalizada. Al regresar a casa necesitaba cuidados constantes. “En mi peor momento, cuando llegué a casa, realmente no tenía capacidad física para funcionar sola. Entonces, estuve postrada en cama la mayor parte del día y necesité ayuda 24 horas”, recordó.
En medio de su recuperación, amigos y compañeros cristianos la ayudaron y le contaron que sus iglesias habían orado por ella. Este amor la impactó profundamente. Sin embargo, Alice luchaba con amargura y problemas de salud mental por haber perdido sus planes y su vida anterior.
Años después, desesperada y con pensamientos suicidas, buscó una predicación en internet. “Yo no sabía más qué hacer. Estaba pasando por tanto dolor y sufrimiento, y no tenía otro camino al que recurrir. El budismo no fue suficiente, no me trajo paz”, confesó.
Al escuchar la oración de salvación, Alice entregó su vida a Jesús. “Él condujo a su congregación por una oración de salvación y sin ni siquiera pensarlo dos veces, yo también oré. Y en el instante en que lo hice, fui tomada por la paz de Dios. Exactamente lo que yo había buscado todo el tiempo”, testificó.
En ese momento tuvo una revelación: “Una vocecita en mi cabeza dijo: ‘Aquel día en la playa fue un milagro. Yo estuve contigo todo el tiempo. No solo te salvé, sino que te salvé del infierno’”. Hoy Alice declara: “Soy una persona completamente diferente. Estoy tan agradecida porque Él me dio esta vida de vuelta, una segunda oportunidad de conocerlo”.
Este testimonio de Alice nos muestra que Dios puede usar incluso las circunstancias más dramáticas para llamar a las personas a Sí mismo. Su gracia alcanza a quien busca con sinceridad y transforma completamente una vida.
Que su historia motive a muchos a reconocer que Dios da segundas oportunidades y que solo en Jesús encontramos la verdadera paz.

